domingo, 10 de enero de 2016

"Los últimos" Juan Carlos Márquez

Ver imagen original “Los últimos” de Juan Carlos Márquez pertenece al genero post-apocalíptico mas puro, sin grandes aportaciones en cuanto a la historia se refiere son evidentes los referentes a la cultura pulp y sobre todo a otros libros del genero entre los que destaca “La vida permanece”.
Sin embargo, es un libro de agradable lectura, con una técnica muy cercana a la de las series americanas donde la acción lleva todo el peso de la historia y los personajes se dedican a sobrevivir en situaciones mas o menos conseguidas.
Como decía la historia no tiene nada de novedoso, explosión, pocos supervivientes, monstruos salidos de algún sitio y un grupo de personajes tratando de sobrevivir entre todo eso.
Personajes lineales, sin ningún tipo de trabajo psicológico o físico y bastante maniqueos: una enfermera, un científico... hasta los nombres de la pareja protagonista resuenan demasiado. Adán y Eva; eso sin olvidar los leves toques españolizantes de algunas escenas como el belén y los reyes magos.
En definitiva, los últimos es un libro de genero bien escrito, corto, entretenido, sin grandes pretensiones y agradable de leer por toda la acción con la que va bañado. Una pena, porque con que se hubiera esforzado en dar algo mas de naturalidad a los personajes, convertirlos en seres vivos, que dudan, que tienen miedo, que se plantean en definitiva ¿Por qué nos ha pasado todo esto? Ya que es lógico cuando estas viviendo el fin del mundo, pero por el contrario aquí no se plantean nada de eso, entiendo que ante una situación de vida o muerte la reacción de supervivencia es la primera, pero necesariamente tiene que venir una segunda en donde el hombre, como ser racional, se empiece a plantear ciertos aspectos de todo esto, algo un poco mas filosófico en definitiva que salir volando y llegar a marte sin más sin ni siquiera pararte a decir guau, que estoy en marte joder.
Aquí lo único que hacen es quedarse en la nave contando las pastillas que les quedan para comer y hacer algunas salidas esporádicas en las que.. oh, encuentran hielo. Y no quiero que se me malinterprete, el libro me ha gustado, pero es que justamente por eso, porque esta bien escrito y tiene potencial, me da rabia que no se consolide por esos pequeños detalles. No sé, podéis llamarme anticuado, pero es que yo echo de menos saber cómo son los personajes, qué piensan, cuáles son sus demonios, y hay muchas formas de mostrar eso, con gestos con detalles, conversaciones etc. que marquez debe conocer muy bien ya que es profesor de escritura.
Lo más destacable del libro de todas formas, por lo novedoso en el genero evidentemente, es la narración en diario y con eso, ciertos sucesos de la historia que no se narran y que quedan como en suspenso, siendo en este caso casi tan importante lo que se dice como lo que no se dice.
Lo peor: los personajes planos y la falta de proyección filosófica de la obra a parte de un final un tanto surrealista que te deja, y espero que esa fuera la intención, como cuando estabas leyendo esas famosas novelas pulp que nombraba al principio y por ser una historia por entregas te dejaban esperando una semana mas al próximo número para poder saber el final, o las series tan de moda estadounidenses tipo walking dead”. Evidentemente en la segunda parte por el estilo y la linea narrativa no nos podemos olvidar de las “crónicas marcianas”.

De todas formas es un libro que merece la pena leer, muy recomendable, por estar bien escrito y porque cumple la premisa literaria de entretener, sin buscar nada más. Teniendo en cuenta el panorama literario español de los últimos años, parece encender una lucecita entre tanta oscuridad y deseo que Márquez siga trabajando y madurando como escritor para, quien sabe, tal vez llegar a ser un día, uno de los grandes...

viernes, 13 de febrero de 2015

COMO CADA DIA

Como cada día me he levantado pronto y he corrido por toda la ciudad para estar en mi trabajo a la hora.
Una vez allí, he pasado todo el día delante de mi ordenador. Definitivamente, eso es mejor que levantar la vista y ver los rostros deformes de mis compañeros.
A la hora de la comida desenvolví mi bocadillo y me lo comí en el portal del edificio que está justo enfrente de la oficina, porque la lluvia se apoderaba de todo con esa impaciencia que a veces demuestra la naturaleza.
Al regresar de mi hora de descanso, mi jefe me ha ordenado que le redactara una carta para una de nuestras sucursales de provincia.
No me gusta la cara de superioridad y despotismo que se le dibuja mientras despliega sus mandatos. Siempre acompañados de ese insufrible “Señorita Díaz”.
Tenía tanto trabajo acumulado que salí dos horas más tarde.
No me gusta terminar tarde en invierno, anochece muy pronto y tengo que caminar casi a oscuras por las calles desiertas del barrio periférico en el que vivo. Además hoy, las calles estaban todavía mojadas y me he manchado de barro los zapatos.
Mientras caminaba, oía el eco sordo de mis tacones rebotando en los fríos edificios.
Sin saber porqué, de pronto, sentí una amenaza indescriptible. Sin que nada se hubiera alterado a mí alrededor, un escalofrío surcó mi espina dorsal como aviso de que algo espantoso me acechaba. Los nervios se apoderaron enseguida de mí, atenazándome los músculos. Casi sin darme cuenta comencé a acelerar el paso aumentando así el estrépito de mis pisadas que se clavaban en los charcos dejando ondas que deformaban los reflejos amarillentos de las farolas. Reflejos deformes como seres habitando un terreno inhóspito.
Un ruido, que provenía de entre los árboles sin hojas de la vereda me hizo saltar el corazón. Dirigí mi mirada hacia allá con horror para comprobar, que se trataba de unos pájaros disputándose las migajas abandonadas por algún viandante. Eso, lejos de apaciguar mi ánimo, logró turbar todavía más mí ya alterado estado. Nunca pude superar la maldita imagen de la película de Hitchcock.
El peligro me acechaba por todas partes, en cada vuelta del camino. Parecía que nunca fuera a llegar a casa. Caminaba con pasos desiguales por las grises aceras en las que los árboles plasmaban sus tétricas sombras de fantasmas urbanos. Miles de brazos y manos, que aparentaban querer asirme eran movidos por el viento. Eolo dictando inconfesables amenazas en su afligido sortilegio.
Debo reconocer que ya casi corría, atravesando calles y callejuelas desiertas.
De pronto, al introducirme en el parque que me llevaba a casa, me encontré con los ojos escrutadores de un ser oscuro, salido de las profundidades de los subterráneos.
Una figura inmunda que trataba de incorporarse con el fin de atacarme sin contemplaciones. Sus harapos delataban el estado de extrema descomposición en la que se hallaba su alma.
Con un movimiento sorprendentemente rápido se había colocado justo delante de mí, impidiéndome así el paso.
Agarré mi bolso con la intención de golpearlo, siguiendo una de las técnicas aprendida en mi curso de defensa personal para mujeres solas.
Finalmente no fue necesario, sin saber cómo, había logrado superarlo y sólo acerté a escuchar algunas palabras inconexas que salían de su viciosa boca. Ruidos guturales como de otro mundo.
Al salir del parque recorrí, ya corriendo, los más de veinte metros que restaban para llegar a mi portal. A duras penas logré encontrar las llaves, perdidas en el fondo de mi bolso. Tomé la adecuada y con manos temblorosas ensayé varias veces introducirla en la cerradura.
Cuando por fin lo conseguí, ésta cedió con un murmullo quejumbroso.
Justo cuando daba el último paso hacia mi salvación, pude sentir un frío extremo que me golpeaba la nuca. No quise mirar atrás. Sabía que no podía permitirme aquel gesto de reconocimiento estando tan cerca de mi objetivo.
Por fin escuché el sonido metálico de la puerta al cerrarse detrás de mí. Estaba a salvo.
Ascendí los cuatro pisos hasta mi apartamento sin encontrarme completamente repuesta del susto todavía.
La casa me esperaba silenciosa. Me quité los zapatos para no llenarlo todo de barro. Corrí a prepararme un té caliente. Sabía que era inútil revisar el correo. No habría más que aburridas facturas por pagar. Bebí mi té mientras leía la última novela de Mary Higgins Clarck.

Después me acosté en mi cama fría y áspera. Como cada día.


FIN

martes, 25 de febrero de 2014

"Gog" de Giovanni Papini

Gog es el libro más conocido del escritor y filósofo florentino, Giovanni Papini.
Comienza con la clásica excusa del diario encontrado y a raíz de ahí el narrador protagonista nos va a introducir en su mundo a través de varios pasajes de su vida, sin unión entre si, se trata de un excéntrico millonario, que va a servirse de su dinero para tratar de hacer realidad todos sus sueños misantrópicos.
El subtitulo del libro negro se debe a que la historia se desarrolla durante una de las edades más oscuras de la historia de la humanidad, hay en la naturaleza del señor Gog, junto con una morbosa avidez intelectual, un no sé que de sádico, y de esta crueldad quedan trazas constantes a lo largo de todo el libro.
Se acerca a los hombres más célebres de esa época como Henry Ford, Gandhi, Einstein, Freud, Lenin, Edison, Wells, Shaw, Ramón Gómez de la Serna, etc. en una serie de entrevistas no escasas de humor aunque para mí la mejor es la de Freud.
A parte de las entrevistas, las referencias al arte y la cultura en general son numerosas, la lucha contra los falsos profetas y embaucadores que se valen de las creencias de los otros para aprovecharse como el vendedor de milagros, el medium, etc.
Además de luchar contra los males más comunes del mundo moderno como la egolatría, el dinero, los falsos valores y la necesidad de destacar a cualquier precio que les lleva a los actos más atroces. Además de la necesidad que tiene el propio Gog de la exclusividad, la necesidad de poseer algo que no tiene el resto, de ahí su obsesión pon el coleccionismo, poseer y poseerlo todo “El mayor problema del hombre, como de las naciones, es la independencia ¿Se puede resolver? Lo que poseo parece ser mío, pero soy poseído siempre por aquello que tengo. La única propiedad incontestable debería ser el Yo, y, sin embargo, aquilatando bien, ¿Dónde está el residuo absoluto, aislado, que no depende de nadie?”
Somos presa de aquello que poseemos, como en “Nada es mío” que antes citaba, donde termina diciendo “He conseguido reunir algunos miles de millones. No lo habría podido hacer si millones de hombres no hubiesen tenido necesidad de lo que les podía vender.”
Pero todo en Papini es juego, un juego de niño algo enfermizo y deprabado, como la sociedad actual, un enfermo sin los límites de la moral ni el dinero que lo lleva a comprar países, personas, animales, todo tiene un precio, incluso llega a construir un zoológico gigante en pleno centro de Nueva York, un seguro contra el miedo, y como no, la gloria; o al menos intentarlo “con todos mis millones no consigo divertirme ni tampoco hacerme célebre, temo que al fin, mi vida no haya sido más que un pésimo negocio”.
Aún así; compra poetas, gigantes, juega con la filosofía, la ciencia, las religiones, todo en lo que el hombre tiene necesidad de creer ya que “Todas las amarguras, las maldades y las melancolías del hombre provienen de su depravación” el hombre como plaga incontrolada que le lleva a crear el FOM, (friends of mankind) una liga para controlar el exceso de crecimiento de la raza humana porque “el aumento continuo de la Humanidad es contrario al bienestar de la Humanidad misma” eliminando a los que sean menos dignos de vivir. La extinción de los débiles, de los enfermos incurables, de los viejos, de los inmorales, y de los delincuentes, llevará al beneficio de la especie. Algo que también se ve en la famosa isla de los setecientos, donde se ha decidido que ese es el número máximo de ciudadanos que puede albergar la ciudad; y cada vez que nace un niño tienen que matar a alguien. Así, al final del año, cuentan cuantos niños han nacido y descuentan los que han muerto, si nacen seis y mueren dos tienen que matar a cuatro. Sortean a los elegidos y les dan tres días para despedirse de sus familias y matarse, si no lo hacen los tiran en sacos al río. Lógicamente esta situación lleva a los habitantes de la isla a vivir en un constante estado de ansiedad y desconfianza entre ellos pues cuando se enteran de que una de las mujeres del pueblo está embarazada, la detestan y aprecian enormemente a aquellas que no pueden tener hijos.

En definitiva la prosa de Papini es ácida y demoledora porque entre todas esas escenas de humor negro y situaciones terribles, se plantean problemas morales y filosóficos de gran calado. Por su estilo negro mezclando mitología y religión con la filosofía más vanguardista muchas veces recuerda a Poe o Lovecraft, pero Papini ahonda con mayor tenacidad en temas de gran profundidad de pensamiento sobre qué es el hombre realmente. Un libro para reflexionar sobre nuestra condición y replantearnos algunas de nuestras costumbres.

martes, 17 de septiembre de 2013

Leopold von Sacher-Masoch

Nace el 27 de enero de 1836 y muere el 9 de marzo de 1895, fue un escritor austríaco reconocido en su época por sus descripciones de la vida, paisajes y costumbres de todas las regiones que formaron el Imperio Austrohúngaro.
En nuestros días su celebridad se debe ante todo al escándalo que acompañó la publicación de algunas de sus novelas, en particular de “La venus de las pieles” y a ser el apellido Masoch el inspirador de la palabra masoquismo, cuya utilización para definir ciertos comportamientos sexuales aparece por primera vez en Psicopatía sexual (1886), de Krafft-Ebing, quien le otorgó este dudoso honor a causa de las peculiares aficiones de sus personajes.
Leopold Von Sacher-Masoch nació en el seno de una familia aristocrática en Lemberg, provincia de Galitzia. Su padre era jefe de policía, un alto cargo en la administración del Imperio. Estudió Derecho, Historia y Matemáticas en la ciudad austríaca de Graz. Tras doctorarse trabajó como profesor de Historia en su ciudad natal, para posteriormente dedicarse al periodismo y la literatura. Sus contemporáneos valoraron en él de forma especial sus excelentes ensayos sobre minorías étnicas austro-húngaras y su Galitzia natal. Es de destacar su simpatía por los judíos, lo que le valdría el agradecimiento de esta comunidad. Gozó del reconocimiento de contemporáneos de la talla de Zola, Ibsen y Victor Hugo.
Una gran parte de la obra de Sacher-Masoch está constituida por cuentos nacionales y novelas históricas agrupadas en ciclos. Sus historias tienen generalmente por heroína una mujer dominante o sádica, como en Agua de juventud que retrata la sangrienta historia de la condesa Báthory. Dos de sus novelas, Pescadores de alma y La madre de Dios, tratan de sectas místicas, mientras que la mujer separada, que en su momento fue un gran éxito, se inspira en la infeliz relación que mantuvo con madame Kottowittz.
Su serie de novelas El legado de Caín estaba dedicada en un principio a tratar todos los grandes temas de la vida contemporánea: el amor, la propiedad, el Estado, la guerra, el trabajo y la muerte. Sacher-Masoch sólo pudo completar las series sobre el amor y la propiedad; del resto no quedan más que esbozos. La Venus de las pieles (1870) era la quinta de una serie de obras sobre el amor y se convirtió al mismo tiempo en un escándalo y en un éxito en Francia por sus descripciones del tipo de apetencias y deseos que han inmortalizado el apellido de este autor: hacerse atar, azotar y humillar por una mujer corpulenta vestida con pieles, firmar un contrato como esclavo e incluso la incorporación de un tercer amante.
En sus novelas retrató a seres que gustaban de este tipo de prácticas sexuales. Sacher-Masoch era seguidor y partícipe, siendo de su agrado tanto el papel de víctima como dejarse cazar, típico de este comportamiento. Murió en 1895 de un ataque al corazón en la ciudad de Lindheim, en Hessen y sus últimas palabras fueron «aimez moi».
Quiero hablar de este curioso escritor para desmitificar en gran parte su figura y explicar en la medida de lo posible su obra. Lo primero que hay que decir es que Masoch no es un personaje particularmente relevante del masoquismo al estar más próximo al médico que al enfermo trata de diagnosticar los grandes males del mundo. Sigue paso a paso la enfermedad genérica del hombre. Si los personajes, situaciones y objetos del masoquismo reciben este nombre se debe a que adquieren una dimensión desconocida, desmedida, que rebasa tanto lo inconsciente como las consciencias. El héroe de novela está hinchado de poderes que exceden tanto su alma como su entorno. Desplaza la cuestión de los sufrimientos. Al depender de un contrato, trata de deshacer el vínculo del deseo con el placer. Nada que ver con la desgraciada novela de E. L. James “50 sombras de Grey” indigna heredera del género. Pues en las bases del masoquismo la mujer-verdugo envía sobre el masoquista una onda retardada del dolor, que éste utiliza evidentemente no para obtener placer, sino para remontar su curso y constituir un proceso ininterrumpido de deseo. Lo esencial se convierte en la espera o el suspense como plenitud, como intensidad física o espiritual. Los ritos de suspensión se convierten en los personajes novelescos por excelencia: la mujer verdugo y el héroe-víctima que espera el golpe. Es ese suspense lo que hace especiales las obras de Masoch en una analogía con un tribunal y el aplazamiento ilimitado de Kafka: un destino diferido, una justicia que no se confunde con la ley.
Otro de los temas fundamentales de este escritor es la animalización de los personajes sobrepasando al psicoanálisis en su figura edípica más compleja. No imitan a ningún animal, se han vuelto indiscernibles. En vez de transmitir el hombre sus fuerzas adquiridas a las del animal, se transforma en algo nuevo, una constante transformación del hombre a través del dolor como jesucrito en la cruz, el amor de la edad media, inconcebible sin sufrimiento, el hombre hecho sufrimiento, no como algo negativo, sino como una posibilidad de regenerarse, hoy en día que huimos del dolor como de la peste y a la vez nos cuesta tanto progresar tal vez deberíamos pensar más seriamente la influencia del dolor en el ser humano. Pero lo más interesante en Masoch es que no busca el placer, sino esa figura edípica de la que hablaba antes al recordar donde encontramos la nostalgia de un pasado familiar, especialmente en la descripción del mobiliario, mezcla de pesadez wilhelminiana y de rastro medieval. La autobiografía en fiestas familiares donde toda la supuesta luminosidad de dicha fiesta lo sume en la oscuridad de un amor platónico de su padre infiel. Sería difícil establecer una especie de catálogo de sus obsesiones en una especie de cronología de sus fantasmas, separar al escritor del biógrafo, discernir la creación del ser doliente.
Pero no os equivoquéis, Masoch no es Sade, se podría decir que incluso es todo lo opuesto, no es un autor libertino, sino que solamente quiere estudiar al ser humano en toda su complejidad, y mediante la filosofía freudiana la parte sexual y las supuestas desviaciones de sus personajes, hasta llegar a preguntarse hasta que punto se les puede considerar como depravados.

martes, 30 de julio de 2013

"Bartleby, el escribiente" Herman Melville

Cuando se pronuncia el nombre de Herman Melville todo el mundo piensa automáticamente en Moby-Dick. Yo no le voy a quitar mérito a una de las obras que más ha influido en la sociedad estadounidense durante los últimos siglos, pero es que “Bartleby, el escribiente” es sencillamente diez mil veces superior en calidad y complejidad a la bien celebrada obra de Herman Melville que nació en Nueva York el 1 de agosto de 1819. Su familia paterna, originalmente apellidada Melvill, estaba emparentada remotamente con la aristocracia inglesa, y la materna, los Gansevoort, provenía de uno de los primeros pobladores holandeses de la isla de Manhattan, y directamente de un afamado héroe de la Revolución norteamericana. Su padre tuvo que declararse en bancarrota en 1830 suicidándose un año después. Dejó viuda y ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro hombres. Herman era el segundo de los varones y el tercero en total. Cuando su padre murió contaba doce años. La muerte del padre supuso una debacle familiar que obligó a lo hijos mayores a dejar los estudios y al traslado familiar desde Nueva York a Albany, donde Herman Melville fue empleado en un banco local. Pasó luego a desempeñar diversos oficios, entre ellos el de maestro rural. Con diecinueve años recién cumplidos, viendo que sus opciones no eran muchas se embarcó en un barco mixto –carguero y de pasaje–, a su regreso volvió al puesto de maestro rural pero se terminó embarcando por segunda vez, ahora un ballenero, el Acushnet. Un año y medio después, desertó junto con un compañero y ambos fueron a caer en manos de una de las tribus con peor fama de canibalismo de todos los Mares del Sur: los Typee. Aquejado de una extraña lesión en una pierna que se hizo durante su huida, permaneció entre ellos durante un mes, transcurrido el cual fue “vendido” por los nativos a otro barco ballenero, el Lucy Ann. Desembarcado junto con el resto de la tripulación, fueron acusados de amotinamiento y encarcelados. Una vez liberado, vagabundeó hasta que embarcó en un tercer ballenero, el Charles and Henri del que se despidió cuando este fondeó en Lahaina, antigua capital de Hawai, en la isla de Maui. Allí vivió unos meses, hasta que finalmente se enroló en la fragata de la marina norteamericana United States, en la que sirvió como marinero raso durante más de un año, en 1844 fue licenciado con todos los honores cuando el barco llegó a Boston. En total había estado ausente tres años y nueve meses. Nuevamente en tierra sin oficio, al observar hasta qué punto eran apreciadas entre sus allegados las historias que narraba sobre sus aventuras, Melville se aplicó a redactar el relato de su deserción del Acushnet y su estancia entre los caníbales. El resultado fue un libro que le valió una instantánea fama y unos aceptables ingresos, y que acabaría convirtiéndose en un clásico de la novela de aventuras. Visto el éxito obtenido, redactó una secuela de esas memorias “vagabundo”, en la que narraba su posterior estancia en las Islas de la Sociedad. La notoriedad que le proporcionaron sirvió para abrirle las puertas de los círculos literarios de Nueva York, así como el aplomo suficiente para contraer matrimonio en 1847 con Elizabeth Shaw hija de un eminente juez de Boston. Su tercera obra fue presentada ya como una obra de ficción, volvía a incidir en la temática de los Mares del Sur, pero su naturaleza alegórica y enciclopédica no resultó del agrado ni de la crítica ni del público. Este fracaso, que coincidió con el nacimiento de su primer hijo, lejos de desanimar a Melville, supuso un acicate para él. Decidido a recuperar su prestigio como escritor, realizó la hazaña de redactar las más de setecientas páginas que suman los textos de sus dos siguientes libros en sólo cuatro meses. Ambas novelas están basadas también en su experiencia en el mar. En esta época colabora también en la revista Literary World y en 1849 realizó un viaje a Europa, en parte para gestionar la publicación de su obra de Inglaterra y en parte por avidez de cultura. A su regreso emprendió la redacción de “Moby-Dick", casi dos años, durante los cuales se trasladó a Massachusetts. El esfuerzo de la creación de una obra como Moby Dick, unido a su fracaso comercial, le pasará factura psicológicamente. Su siguiente obra,”Pierre”, es un caótico melodrama que supone un fracaso aún mucho mayor y su descrédito literario. Aislado en su granja, publica a continuación una serie de narraciones breves de gran originalidad entre las que se encuentra “Bartleby, el escribiente”. Acosado por las deudas, se verá obligado a vender la granja y regresar a Nueva York, donde acabará aceptando un modesto trabajo como inspector de aduanas. Aunque todavía publicará dos novelas más, durante la última parte de su vida se dedicará a la poesía, y en especial a la redacción de un larguísimo poema épico basado en sus experiencias durante un viaje a Tierra Santa. Su vida, por lo demás, estuvo marcada por problemas físicos y psicológicos, en especial a raíz del suicidio de su hijo mayor. Falleció en 1891 completamente olvidado, pero su obra prevaleció entre unos pocos aficionados, y a partir de la segunda década del siglo XX su figura fue revalorizándose hasta convertirse en uno de los más apreciados escritores no sólo de la literatura norteamericana, sino de la mundial.
“Bartleby, el escribiente” Fue publicado por primera vez, de forma anónima, en el Putnam´s Magazine de 1853. Hacia 1856, con pequeños cambios, fue incluido en el libro de Melville The Piazza Tales.
Según se cree, para crear esta obra, Melville se inspiró en parte, en su lectura de Emerson. El relato fue adaptado al cine por Crispin Glover en 2001.
Narra la historia un abogado de nombre desconocido que tiene su oficina en Wall Street, quien, según sus propias palabras, "en la tranquilidad de un cómodo retiro, trabaja cómodamente con los títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y obligaciones". Tiene tres empleados, con los apodos de Turkey ("Pavo"), Nippers ("Tenazas") y Ginger Nut ("Nuez de jengibre"). Turkey y Nippers son copistas, o escribientes, en tanto que Ginger Nut, que tiene sólo doce años, es el chico de los recados. Los dos escribientes no son suficientes para hacer el trabajo de la oficina, por lo cual el narrador pone un anuncio para contratar un nuevo empleado, al reclamo del cual acude Bartleby, quien es de inmediato contratado. Su figura es descrita como "pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria". El narrador asigna a Bartleby un lugar junto a la ventana. Al principio, Bartleby realiza una gran cantidad de trabajo. Sin embargo, cuando el narrador le solicita que examine con él un documento, Bartleby contesta: "Preferiría no hacerlo" ("I would prefer not to", en el original). A partir de entonces, a cada requerimiento de su patrón para examinar su trabajo, Bartleby contesta únicamente esta frase, con total serenidad, aunque continúa trabajando como copista con la misma eficiencia que al principio. El narrador descubre que Bartleby no abandona nunca la oficina, y que en realidad se ha quedado a vivir allí. Al día siguiente formula algunas preguntas, a las que Bartleby contesta sólo con su consabida frase. Poco después, Bartleby decide no escribir más, por lo cual es despedido. Pero se niega a irse, y continúa viviendo en la oficina. Incapaz de expulsarlo por la fuerza, el narrador decide trasladar sus oficinas. Bartleby permanece en el lugar, y los nuevos inquilinos se quejan al narrador de la presencia de Bartleby, que se niega a irse. El narrador intenta convencer a Bartleby, sin conseguirlo. Al fin, Bartleby es detenido por vagabundo y encerrado en la cárcel. Allí, poco después de la última visita que le hace el narrador, se deja morir de hambre. “Bartleby, el escribiente” es un relato precursor del existencialismo y de la literatura del absurdo. Anticipa algunos temas comunes en obras de autores como Kafka en forma de crítica de la sociedad actual. Albert Camus cita a Melville, junto a Kafka, como una de sus grandes influencias, en una carta de 1998. En 2000 Enrique Vila-Matas publicó su libro “Bartleby y compañía” en el que designa como "bartlebys" a aquellos escritores que renunciaron, por variadas razones, a seguir escribiendo ya que Bartleby simboliza la teoría nihilista como enfrentamiento ante la sociedad. Niega cualquier clase de poder y orden hacia él, pero siempre de una forma pacifista. Un antisistema adelantado pero consciente de los fallos que ya existían en la sociedad consumista donde un hombre es lo que hace y vale según el trabajo que realiza. Negarse a a aceptar sus normas supone un ataque a lo más profundo de las reglas capitalistas mundiales. Desde aquí, Bartleby, me levanto y me quito el sombrero en señal de respeto ante semejante comportamiento. Y a vosotros os aconsejo vivamente leer este breve relato que está narrado con grandes dosis de humor e ironía, siempre desde el punto de vista de la incomprensión que le produce a su jefe las sistemáticas negativas de Bartleby.

sábado, 29 de junio de 2013

"Arrancad las semillas, fusilad a los niños" Kenzaburo Oé

Kenzaburo Oé nace el 31 de enero de 1935 en la localidad de Ose (en la actualidad es parte del Pueblo de Uchiko) de la prefectura de Ehime, en 1954, se traslada a Tokio para estudiar Filosofía y Letras, especializándose en literatura europea. En 1958 recibe el Premio Akutawa por su novela "La Presa", en la que narra sus vivencias infantiles. En 1963 nace su hijo Hikari (luz), discapacitado por una hidrocefalia y condenado al autismo. Este acontecimiento se va a convertir en el eje principal de su vida y de su obra. Sus títulos más importantes, como “Una cuestión personal”, “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura” o “El grito silencioso” girarán, en mayor o menor medida, en torno al tema de su hijo, como también “¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!”. Buena parte de su obra, asimismo no se puede entender sin los efectos de la Segunda Guerra Mundial en Japón y la modernización de este. "Arrancad las semillas, fusilad a los niños" narra las experiencias de 15 adolescentes japoneses internados en un reformatorio durante la Segunda guerra mundial, debido a la intensidad de los bombardeos en la ciudad son trasladados a una remota aldea en las montañas, cuya descripción recuerda a la región de Shikoku en la que Kenzaburo Oé pasó su infancia. Ya durante el viaje los jóvenes son temidos y detestados por los campesinos y al llegar a la aldea, se la encuentran asolada por una plaga que está acabando con la vida de los animales y de sus habitantes. A los pocos días los aldeanos huyen a una comunidad cercana, dejando bloqueados a los chicos y abandonándolos a su suerte. Al grupo se unen un joven coreano llamado I, un desertor del ejército japonés y una joven que fue abandonada en un granero. Todos unidos tratan de construir una vida independiente basada en el respeto, la dignidad y el sentido de grupo, para sacar lo mejor de su desesperada situación. Al volver los campesinos a la aldea, enfurecen por el estado en que la encuentran y los quieren matar a todos. Arrancad las semillas para que el mal no se propague, pero como la epidemia que asolaba el pueblo ¿Quiénes son los que propagan ese mal? Realmente la semilla que hay que arrancar es la de la ideología conservadora y autoritaria que representan los campesinos ¿De qué epidemia huyen? Porque mientras los niños están solos en la aldea no se propaga en ningún momento y ahí está la genialidad de Oé, los campesinos se llevan la epidemia con ellos, porque la epidemia es su sistema social. “Arrancad las semillas, fusilad a los niños” es un relato duro, por la crudeza con la que el escritor japones nos refleja al ser humano. La lucha de los 15 niños del reformatorio contra una sociedad que dictamina que son peligrosos por el mero hecho de ser diferentes es encarnizada. A lo largo del libro, sobre todo en el momento en el que se quedan solos en el pueblo, vemos como este grupo de bandidos es capaz de crear una sociedad igualitaria, sin líderes, sin jefes y con las mínimas normas basadas en el respeto. Es muy interesante la parte de la niña que se ha quedado en el pueblo, sola, porque la han abandonado al haber muerto su madre en la epidemia y probablemente los del pueblo creyeron que ella también estaría contaminada. Cuando los niños la encuentran la adoptan en el grupo y entierran a la madre, lo mismo vemos en el caso de I, un niño coreano también abandonado por la gente del pueblo y el soldado que ha desertado de la guerra. En los tres casos, más el grupo de niños, nos encontramos con seres despreciados por la sociedad. Un extranjero, una chica, un soldado que no quiere pelear, a todos ellos los adoptará el grupo y lograrán vivir en armonía con ellos durante el escaso tiempo que les queda en el pueblo hasta que regresan los campesinos para acabar con todo lo que habían construido. En el lado opuesto, los campesinos, siempre vemos la violencia y el odio en todos sus actos, representados por un alcalde déspota, incapaz de dialogar con los otros o de tratar de comprenderlos de algún modo, solo quiere destruir todo lo que es diferente a ellos. Para colmo, vive en una gran mansión muy diferente del resto de casuchas de los campesinos, o sea, el perfecto cacique. Si algo hay que reprocharle al libro es esa excesiva diferencia entre buenos y malos, los niños siempre son víctimas y los campesinos siempre son verdugos. Pero la verdad es que para la metáfora que Oé quería transmitirnos es perfectamente válido este tratamiento maniqueo de los personajes. También hay otro personaje que entra dentro del grupo de los abandonados, el perro que se encuentran y adopta el hermano del protagonista, este es el único de los “buenos” que va a comportarse de forma negativa cuando muerde a la niña para que luego muera y terminan matándolo también a él. Se puede pensar que en este caso Oé nos presenta un caso de violencia en el grupo de los “buenos” pero yo creo que lo que nos quería decir aquí es que el perro, por muy bueno que sea, no deja de ser un animal y el hombre nunca debería caer en esa violencia. El hecho de que la historia esté ambientada durante la segunda guerra mundial es más que significativo porque nos encontramos ante un decorado de barbarie ya de por sí, el efecto de una guerra en la que todos los países del mundo se están asesinando entre sí es más que evidente en la historia y ayuda a la metáfora reduciendo el conflicto a una escala más humana y facilita la comprensión de la idea principal del libro sobre lo absurdo de la incomprensión entre pueblos y la utilización de la violencia para resolver sus problemas. En definitiva “Arrancad las raíces, fusilad a los niños” es un libro duro de leer porque nos transmite la realidad del ser humano con una crudeza a veces insoportable. Debo reconocer que he sufrido enormemente leyendo este libro, y que me encontré con pasajes en los que las situaciones que estaban viviendo me resultaron difíciles de digerir, es un libro que cuando lo cierras no puedes evitar seguir pensando en todas esas salvajadas. Es un libro que sigue trabajando en tu cabeza una vez que has dejado de leerlo y te revuelve las entrañas, pero al mismo tiempo es un libro que hay que leer para recordarnos lo irracional que puede llegar a ser el ser humano y tratar de remediarlo en la medida que nos lo permita nuestra situación personal. Así que os recomiendo que lo leáis, por muy duro que sea, como una medicina que hay que tragarse para tratar de curar alguna de las muchas enfermedades que asolan nuestra sociedad.

domingo, 12 de mayo de 2013

"Los versos satánicos" Salman Rushdie


Hoy os traigo uno de los libros más polémicos de la historia de la literatura, un libro que originó una lucha religiosa, un enfrentamiento entre oriente y occidente, un libro que se ganó grandes admiradores y tremendos adversarios. Ahmed Salman Rushdie, amado por unos y odiado por otros. Voy a comenzar resumiendo un poco su vida y el conflicto que siguió a la publicación de los versos, pero solo como mera situación histórica del libro, porque prefiero centrarme en el análisis de los versos en sí, porque la polémica se ha tratado suficientemente y por lo tanto se puede encontrar numerosa documentación sobre ella y creo que se ha olvidado lo que realmente nos ofreció Rushdie, este gran producto literario. Un elemento artístico muy bien trazado por un gran escritor que domina, como pocos, todos los artificios de su oficio. Rushdie nació en Bombay el 19 de junio de 1947, solo dos meses antes de que la India se independizase del dominio colonial británico, en una acomodada familia musulmana. En su hogar se hablaba tanto inglés, como urdú (lengua de Pakistán e India). Enviado a estudiar al Reino Unido, fue atormentado por sus compañeros por su origen indio y sus escasas dotes deportivas. Consigue la maestría en historia por la Universidad de Cambridge. En 2004 se casó por cuarta vez con la conocida modelo y actriz india Padma Lakshmi, de la cual se divorció en año 2007. Es miembro del PEN Center de Estados Unidos (lo presidió en 2005-2006), asociación de escritores perteneciente a PEN Club Internacional. Su carrera literaria comenzó en 1975 con Grimus, un relato fantástico que no tuvo gran éxito. Su siguiente obra, sin embargo, lo catapultaría a la fama. En 1980, la novela Hijos de la medianoche, una de las obras de ficción en inglés más importantes y conocidas del siglo XX, marcó un hito en la narrativa india en lengua inglesa y le valió el Premio Booker, el galardón literario más prestigioso del Reino Unido, en el año 1981. En 1993, esta obra fue premiada con el llamado Booker of Bookers, premio concedido al mejor de todos los libros galardonados con el Premio Booker en sus primeros 25 años de existencia. Hijos de la medianoche es considerada por muchos como la mejor obra de Rushdie hasta la fecha y una de las grandes obras de la literatura universal. Narra la historia de un niño con poderes paranormales que nace precisamente en la medianoche del 15 de agosto de 1947, en el momento exacto de la independencia de India y Pakistán. El libro provocó una cierta controversia en la India por contener referencias consideradas despectivas hacia la entonces primera ministra Indira Gandhi. Vergüenza (Shame) es una novela en la que refleja la convulsión política en Pakistán, basando sus personajes principales en las figuras de Zulfikar Ali Bhutto y del general Muhammad Zia-ul-Haq. Esta novela incide en el estilo de realismo mágico que caracterizaba a Hijos de la medianoche. En 1987 La sonrisa del jaguar (The Jaguar Smile: A Nicaraguan Journey), un libro de viajes sobre Nicaragua. Un año después, en 1988, apareció su novela Los versos satánicos, En 1990 Harún y el mar de las historias (Haroun and the Sea of Stories), obra alegórica infantil que trata los problemas sociales del subcontinente indio. A esa obra le seguirían el libro de relatos Este, oeste (East, West) en 1994, y las novelas El último suspiro del moro (The Moor's Last Sigh) en 1995, El suelo bajo sus pies (The Ground beneath her Feet) en 1999, y Furia (Fury) en 2001. En 2005 se publicó su octava novela para adultos, Shalimar el Payaso (Shalimar the Clown), a la que seguirían La encantadora de Florencia (The enchantress of Florence) tres años después y, en 2010, la infantil Luka y el fuego de la vida (Luka and the Fire of Life). “Los versos satánicos” Provocó una controversia inmediata en el mundo musulmán debido a la supuesta irreverencia con que se trata la figura del profeta Mahoma. India prohibió el libro el 5 de octubre y Sudáfrica el 24 de noviembre. Al cabo de varias semanas, Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladés, Sudán, Malasia, Indonesia y Catar también habían prohibido la novela. El 12 de febrero de 1989, cinco personas fueron abatidas por los disparos de la policía durante una protesta contra el libro en Islamabad. El 14 de febrero de 1989, un edicto religioso, o fatwa, instando a su ejecución fue leído en Radio Teherán por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán. El edicto acusaba al libro de "blasfemo contra el Islam". Además, Jomeiní acusó a Rushdie del pecado de "apostasía", el abandono de la fe islámica que según los ahadiz, o tradiciones del profeta, debe castigarse con la muerte e hizo un llamamiento a la ejecución del escritor y los editores que publicaran el libro conociendo sus contenidos. El 24 de febrero, ofreció una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses por la muerte de Rushdie. quien pasaría años viviendo escondido bajo protección británica. En los meses siguientes, se produjeron numerosas protestas, incluidas quemas de librerías y protestas frente a embajadas británicas. En 1991, Hitoshi Igarashi, traductor de la obra al japonés, fue asesinado en Tokio, y el traductor italiano fue golpeado y apuñalado en Milán. En 1993, el editor noruego de Rushdie, William Nygaard, tiroteado frente a su casa en Oslo, resultó gravemente herido. 37 personas murieron en un hotel en Sivas, en Turquía, al ser quemadas por manifestantes que protestaban contra Aziz Nesin, traductor de Rushdie al turco. En 1990, Rushdie publicó un ensayo titulado In Good Faith (De buena fe) para tranquilizar a sus críticos y afirmó su respeto por el Islam. A pesar de esto, las autoridades religiosas iraníes no anularon la fatwa y aunque ha hecho más declaraciones públicas defendiendo su libro al tiempo que niega que este insulte al Islam, muchos musulmanes aún consideran válido el edicto contra Rushdie. En 1997, la recompensa fue doblada, y al año siguiente el fiscal general del estado iraní ratificó su apoyo. En 1998, el gobierno iraní se comprometió públicamente a no buscar la ejecución de Rushdie, pero la fatwa, solo podría haber sido revocada por la persona que la emitió, Jomeiní, fallecido en 1989. Por ello, aún hoy en día algunos grupos fundamentalistas consideran que sigue siendo válida independientemente de la postura del gobierno iraní. Y por fin voy a comenzar mi comentario sobre los versos satánicos, en los que a primera vista lo primero que me llama la atención, lejos del conflicto religioso, es la clara crítica de la colonización y la migración entre el antiguo colono y el antiguo colonizado que se producen hoy en día y el racismo que se desata en los antiguos colonos al recibir esos emigrantes. Evidentemente Rushdie se refiere a India e Inglaterra, pero sería interesante extrapolarlo a otros países como España o Francia “Salahuddin empezó a hacer teatro, a ponerse máscaras que aquellos individuos pudieran reconocer, máscaras de rostropálido, máscaras de payaso, hasta que los engañó y los convenció de que él era una persona normal, gente como nosotros. Él los engañó de la forma en la que un ser humano sensible puede convencer a los gorilas para que lo acepten en su familia, para que lo acaricien y lo mimen y le metan plátanos en la boca” esta cita me lleva a otra de las cosas que más me han llamado la atención, la enorme ironía con la que narra la historia, todo en el libro está teñido de ella con ese humor negro. La historia comienza con la explosión de un avión que traslada a los dos protagonistas de la India a Inglaterra, dos actores  que van a encarnar el eterno dualismo del libro, el bien y el mal, el primer y el tercer mundo, el dominado y el dominador enfrentados y obligados a coexistir en eterno conflicto. Gibreel Farishta (el ángel Gabriel) intermediario entre Alá y Mahoma en El Corán. Y Saladin Chamcha representante de Satán llegará a transformarse en un macho cabrío frustrado por no ser oriundo de Inglaterra. La metáfora es clara: la lucha de identidades lleva a la demonización de un personaje que reniega de su origen indio. Si ubicamos el hecho en un contexto socio-histórico más amplio, factores como colonización, inmigración y desculturización adquieren total relevancia. Esto muestra la base de la exploración que hace Rushdie del tema de la identidad a través de la trama que va mezclando la historia narrada en El Corán, con la de los personajes y sus sueños. Los sueños son muy importantes en el libro en un nuevo dualismo entre realidad y ficción. A través de los cuales va tejiendo redes complejas de metáforas y alegorías que tienen el propósito de unificar lo que aparenta ser caótico. Todo hombre puede ser bueno y malo, víctima y criminal, creador y destructor. Esto mismo se proyecta con dudas y desafíos dirigidos a la esencia más inmaterial del ser humano: la idea de Dios. Creo que es importante explicar el origen del título, los “versos satánicos” según algunos sectores de la tradición musulmana, Los versos satánicos islámicos originalmente formaron parte del contenido legítimo de El Corán durante años. Se dice que el profeta Mahoma, a través de los dictados sagrados del ángel Gabriel, realizó la inclusión en el texto de tres deidades femeninas paganas, las que, de hecho, fueron consideradas hijas de Dios. Más tarde el ángel negó haber dictado esos versos y el profeta se retractó públicamente. Después de la retractación, a esos versos se les atribuyó la calidad de satánicos. Cuatro de los nueve laberínticos capítulos están conformados por la narración de los diversos trances oníricos de Gibreel Farishta. Estos sueños representan una alegoría que ubica al actor indio en el campo de batalla de la génesis islámica: el ángel Gabriel afectado por la constante necesidad del Profeta Mahoma de recibir revelaciones que alivien las presiones psicológicas originadas por las demandas del islam y de sus compatriotas paganos. Pone en evidencia una analogía entre esto último y las presiones psicológicas de un inmigrante atrapado entre su infancia islámica y su vida adulta en Inglaterra. Estos dos asuntos son abordados en el segundo conjunto de capítulos. Es obvio que Rushdie se basa en sus propias experiencias como inmigrante. Seres odiados por un país que los desprecia y que se ven obligados a buscar su propio modelo en un mundo que no es el suyo ni pueden implantar sus propias creencias, carentes de identidad, por tanto, se sienten intrusos al ser tratados como tales. Estas nuevas normas les lleva a crear un país dentro del país de acogida, y eso es justamente lo que hace Rushdie creando un Londres que rechaza su realidad de país colonizador e invierte los términos mostrándolo como una tierra exótica con extrañas costumbres como lavarse y limpiarse  solo con papel y se comen el pescado con espinas y todo “Inglaterra era un pescado ahumado de sabor peculiar, lleno de púas y espinas, y nadie le diría nunca cómo se comía.” Un medio hostil para el inmigrante que no entiende al país en el que vive y que a su vez lo rechaza y Rushdie les recuerda que ellos también fueron colonia romana y normanda. En este escenario solo se pueden dar personajes que pierden su identidad como el personaje de Rosa Diamond una inglesa que quiere ser sudamericana. En un país donde se diferencia quién es inglés y quién no por el color de su piel y su identidad. Ingleses golpeando a ingleses en una clara xenofobia como la escena en la que los policías apalean casi hasta la muerte a Chamcha. Y es que estamos en la Inglaterra de Thatcher, y curiosamente el mismo Rushdie viviría la paradoja de ser protegido por un gobierno que incrementaba las medidas antimigratorias y que llegarían a afirmar tras el conflicto que ellos tampoco estaban de acuerdo con lo que se defendía en el libro pero que la libertad de expresión estaba por encima de todo. Y eso es algo muy importante en lo que concierne a este libro. Yo puedo entender el enfado del mundo musulmán por las duras críticas e incluso la ridiculización que se hace aquí de su religión pero que sobre todo, lo que siempre debe primar es la libertad de cada uno para pensar y decir lo que quiera porque sino estamos perdidos. Y ahora puedo llegar a destejer el conflicto que llevó a enfadar a la comunidad musulmana contra el libro, lo primero es el título, que ya he explicado anteriormente, con la historia de Salman Farsi, escriba de Mahoma que no sabía escribir, y se dedicó a introducir cambios en el texto para ver si el profeta se daba cuenta de ello. Cómo vio que no era así, cada vez fue cambiando más el texto hasta llegar a producir los versos satánicos, cuando Mahoma se dio cuenta se enfadó mucho con el escriba. Otro de los temas fundamentales en el conflicto del libro con los fundamentalistas musulmanes fue el uso del nombre Mahound, ya que era así como los cristianos designaban al profeta de forma despectiva, pero como el propio escritor ha explicado, Mahound solo aparece en los sueños de Chamcha y por lo tanto no pertenece a la realidad. Hay que recordar que los musulmanes prohíben la representación de su dios a lo que Rushdie recuerda que Mahoma nunca se presentó como un dios sino que solo era el medio por el que dios se servía para comunicar su religión. De todas formas si que me parece un poco ofensivo el planteamiento de mostrar a Mahoma como un pobre tonto predicando en el desierto una religión monoteísta mientras todos a su alrededor se ríen de él y lo tratan de loco. No niego que algo así pudo suceder, también en el cristianismo se vivió algo parecido. También llama a Abraham bastardo por enviar a su concubina y su hijo a vagar por el desierto. La escena del burdel es especialmente hiriente al poner los nombres de las prostitutas los de las mujeres de Mahoma pero en cuanto al sujeto artístico en si debo reconocer que es de absoluta perfección por la ironía con la que trama toda la historia, al ser encerrado en allí un poeta que había escrito en contra de la religión musulmana y que se convierte en el marido de todas ellas, es decir, en el propio Mahoma, que al final será asesinado. Pero en una última filigrana de Rushdie, antes de morir grita: “Prostitutas y escritores, Mahound. Somos la gente a la que no puedes perdonar”. A lo que Mahound responde, “Escritores y prostitutas, no encuentro la diferencia” la conexión entre prostitutas y escritores es un comentario sobre la forma en la que Jomeini y otros fundamentalistas trataban a los escritores e intelectuales. La gente está cautiva en la realidad caótica de las batallas políticas y deja de lado las verdaderas causas de su sufrimiento: las realidades sociales. Justo como Rushdie describe a los dueños y algunos parroquianos del café de Brickall Street. En síntesis, esa ira musulmana podría ser motivo de reflexión a partir de una crítica feminista hecha por Rushdie en contra del machismo y la misoginia de algunos sectores musulmanes. Una de las historias más interesantes del libro es la de Ayesha, la esposa más joven de Mahoma, que en el libro no tiene una visión doble como todos los personajes sino que en su caso es triple. Una es la de la prostituta del burdel, otra la de la niña epiléptica que come mariposas y guiará a su pueblo en una peregrinación demencial y la de esposa del profeta. Para mí la de mayor interés es la de la niña porque en ella se refleja todo el sinsentido del radicalismo religioso llevando a la muerte segura a una pobre gente que confiaba en ella. En resumen, los versos es un libro difícil de leer, duro, a veces, a veces también caótico y con grandes dosis de humor, una complejidad que representa fielmente la realidad de la vida, que no tiene una sola cara, sino que como un poliedro nos muestra diferentes imágenes de un mismo hecho. Y eso es lo realmente grandioso de Rushdie, no hay un solo punto de vista, no hay una sola realidad, sino que existen tantas realidades como seres humanos y que mientras no seamos capaces de convivir todos, respetando a los demás, nunca podremos vivir en paz. Las guerras y los odios nos seguirán carcomiendo como hasta ahora y el hombre nunca será capaz de progresar. Ese es el verdadero mensaje de Rushdie, dudar de todo, dudar de vosotros mismos, de vuestros pensamientos, de lo que veis y creéis, plantearos la realidad a cada paso, porque así lograréis comprender un poco más la vida. “Los niños jugaban en el jardín de sus dudas, entre nubes de mosquitos, rosales y desesperación” la duda como una condición inherente al hombre. Y un mensaje de lucha “El hombre que decide cambiarse a sí mismo asume el papel del creador, según una cierta manera de ver las cosas; es antinatural, es blasfemo, abominación de abominaciones.” Pero a parte de la filosofía que Rushdie quiere trasmitirnos, quiero que quede constancia de la gran obra que nos dejó y de la belleza poética que impregna toda la obra. “Por la ventana salediza goteaba el agua con regularidad. Fuera, en la ciudad traidora, empezaba el deshielo, dando a las calles la engañosa consistencia del cartón mojado. Lentas masas de blancura se deslizaban por tejados inclinados de pizarra gris. Los neumáticos de las camionetas de reparto ondulaban la nieve a medio derretir.”